
El café ha sido testigo y protagonista de momentos clave en la historia de la humanidad. Desde los cafés de la Ilustración hasta las fábricas de la Revolución Industrial, ha estado presente en los instantes que dieron forma a nuestro mundo, su valor es indiscutible. Para nosotros en El Apapacho, el café va mucho más allá de ser una bebida; es nuestra forma de hacer las cosas con amor, pasión y un profundo respeto por quienes están detrás de cada grano.
Productores Amigos: El Valor Humano Detrás de Cada Taza de Café
En El Apapacho, creemos firmemente que el café es un puente que conecta. Para nosotros, la relación con los productores no es solo una parte del proceso; es la esencia de lo que hacemos. Sin su afán y esfuerzo, no habría esa taza que tanto disfrutamos y compartimos.
Hace más de dos años conocimos a Montze y Juan de Finca Púrpura, productores de café de Tenango de Doria, Hidalgo. Desde el primer encuentro, sentimos una conexión especial con ellos, no solo por la calidad de su café, sino por su hospitalidad y el amor con el que cuidan cada detalle de su finca. En cada visita, aprendemos algo nuevo; nos enseñan que detrás de cada sorbo de café hay una historia de brío y dedicación.
La Hospitalidad: El Corazón de Nuestra Experiencia y Un Valor que Nos Orienta
El café, desde nuestra perspectiva, es mucho más que un negocio; es una forma de vincularnos con los demás. En la barra de El Apapacho, cada taza servida refleja el cuidado, entrega y la amabilidad que buscamos transmitir. Creemos en la hospitalidad como una respuesta a un mundo que a menudo se olvida de la importancia de acoger, de hacer sentir a otros como en casa.
En este viaje, la familia Púrpura nos brindó un ejemplo de lo que significa la hospitalidad. Su manera de recibirnos, con sinceridad y calidez, nos recordó que el cobijo puede generar entornos más amables y tener un impacto inimaginable, permitiéndonos soñar con futuros más solidarios. (posibles)
Mujeres que Transforman la Caficultura: El Impacto de Las Adelitas Café
Montze forma parte de “Las Adelitas Café”, un grupo de mujeres de la sierra Otomí-Tepehua que se unieron para representar a las mujeres en la caficultura. Estas mujeres han abrazado una visión que va más allá del cultivo del café; promueven la agricultura ecológica, la conservación del medioambiente y la caficultura sustentable. Su compromiso es rescatar y fortalecer la cadena productiva en su región, demostrando que el café también puede ser un motor de cambio social y ambiental.
Quienes integran actualmente Las Adelitas café son: María del Refugio Castillo García, Rosalía Lorenzo González, Angélica San Agustín, Blanca Gómez Gómez, Dulce María Gómez Fonseca, Dórali Gómez Ibarra, Flor Tolentino, Estrella Pérez, Micaela Pérez Iturbide, Natividad Pérez, Agustina Morales Tolentino, Montzerratt Olvera Garrido, María Irene Inocencia Garrido Velasco.
Cada una de ellas representa, desde nuestra perspectiva, un ejemplo de sinergía y fuerza, mujeres que dignifican y visibilizan su trabajo en el campo, agentes de cambio y ejemplo del valor de la colectividad.
El Café como Vínculo y Aprendizaje
Uno de los objetivos de nuestros viajes es adentrarnos en el mundo de los productores, conocer sus desafíos y, sobre todo, compartir momentos que nos enriquecen como barra y casa tostadora de café de especialidad. En este último viaje, nos enfocamos en comprender mejor el proceso de postcosecha y en experimentar de primera mano la labor de resiembra. Sabíamos que el trabajo en la finca era arduo, pero vivirlo nos permitió valorar aún más todo lo que hay detrás de cada grano.
Durante nuestra visita, participamos en la resiembra de cafetos, una experiencia que nos hizo apreciar aún más la complejidad del cultivo del café. Sembrar una planta no es solo un acto de cultivo; es sembrar esperanza y futuro. El equipo de Finca Púrpura, nos guió a través de cada paso, a partir de la explicación del ingeniero agrónomo aprendimos que la planta de café necesita un suelo rico en materia orgánica, ligeramente ácido, con buen drenaje y nutrientes esenciales. También requiere un clima adecuado, con temperaturas entre 18°C y 24°C, y altitudes que van de 600 a 2,000 metros.
Participar en la resiembra de algunos Maragos, fue un recordatorio de que cada cafeto que crece representa el esfuerzo de muchas manos y corazones.
El Futuro de Finca Púrpura: Preparando la Tierra para Nuevas Generaciones de Café
Después de participar en la resiembra, tuvimos la oportunidad de recorrer la parte de la finca donde serán plantadas 6,000 nuevas plantas de café, incluyendo los preciados varietales Geisha y Bourbon. Este ambicioso proyecto demanda una planificación cuidadosa: desde el análisis del suelo hasta la poda de la vegetación, cada detalle es fundamental para asegurar que cada árbol crezca en condiciones óptimas.
Nos sorprendió la magnitud del esfuerzo necesario para preparar el terreno en las pendientes pronunciadas, y reflexionamos sobre el inmenso trabajo que representará la cosecha en estos paisajes. Este tipo de labor no solo es físicamente demandante, sino que también requiere de una colaboración estrecha con la comunidad.
Una vez más, hemos sido testigos del arduo trabajo que implica la producción de café, y apreciamos profundamente el privilegio de poder compartir los frutos de Finca Púrpura en nuestra barra. Estamos infinitamente agradecidos por formar parte de este proceso y por la oportunidad de servir un café que lleva consigo tanto esfuerzo, dedicación y cuidado.
Sembrar Café y Bordar Tenangos: Emblema de las Adelitas
El trabajo en la finca es intenso, pero también hay momentos en los que los habitantes de la sierra otomí-tepehua encuentran en el bordado de tenangos una expresión cultural profundamente arraigada. Esta actividad, tanto para mujeres como para hombres, es una forma de conectar con sus tradiciones y generar ingresos adicionales para sus familias.
Para Las Adelitas Café su lema “bordar, soñar y sembrar” representa parte de su vida. Para ellas, los días transcurren entre el campo, la casa y el bordado, impulsadas por el deseo de mejorar sus condiciones a través de la producción de café de especialidad.
En este viaje, Montze y Juan compartieron con el equipo de El Apapacho su conexión con la tierra y sus tradiciones, incluyendo el bordado de tenangos, una actividad que refleja su identidad cultural y que complementa sus labores en el café.
El Café como Reflejo de Comunidad y Esfuerzo Compartido
En El Apapacho, el café es mucho más que una simple bebida; es la expresión de nuestra creencia en la hospitalidad, el respeto y el trabajo en conjunto. Cada grano que tostamos y cada taza que servimos lleva consigo una historia de dedicación y conexión, siempre con el propósito de hacer las cosas bien.
Agradecemos profundamente que nos acompañen en este viaje. Cada día, en cada tueste y en cada taza servida en nuestra barra, celebramos a todas las personas que hacen posible este milagro que llamamos café.





