El presente proyecto nace por la necesidad que los “conductores de bicicleta” tienen de estacionar las mismas. Se hace énfasis, a manera de entender mejor la problemática, en la diferencia entre “ciclista: persona que monta en bicicleta por afición o de manera profesional” y “conductor de bicicleta”, refiriéndose este último a cualquier usuario de la bicicleta, independientemente del uso que este le de. A los ojos de la ley y más específicamente del reglamento de tránsito del municipio de Querétaro, cualquier persona que maneje un vehículo es conductora y como conductores, sin dejar de lado la pirámide de la movilidad, tenemos de inicio los mismos derechos. Se busca entonces con esta aclaración, dar a entender la desigualdad a la que el conductor de bicicleta se enfrenta, que esta no sólo es un objeto para dar un buen paseo o hacer ejercicio, sino también un medio de transporte habitual y una manera de transitar la ciudad en la que vivimos.
En el centro histórico y en la ciudad de Querétaro en general, el biciestacionamiento, que se entiende de manera indistinta como el “lugar donde se colocan las bicicletas cuando no están en uso, o al elemento de mobiliario urbano que permite estacionarlas y amarrarlas por medio de cadenas…”es algo que no existe. Tomamos esto (los conductores de bicicleta), como una segregación evidente que debe terminar.
¿Por qué en el centro histórico un coche puede estacionarse libremente en la vía pública y una bicicleta no?
Esta problemática impide la intermodalidad por la que la ciudad trabaja y, tomando en cuenta el nuevo derecho constitucional a la movilidad, la construcción de biciestacionamientos es una urgencia latente. Se especifica, en dicha adición constitucional, que toda banqueta debe medir al menos dos metros con diez centímetros. En el centro histórico, donde la mayoría de las banquetas miden menos de un metro, no sólo se está ignorando al peatón, sino que se hace imposible estacionar, como último recurso, de acuerdo con el artículo 89 del reglamento de tránsito, la bicicleta en la banqueta sin obstruir el paso.