#eeeeee
Un separador de libros, o “señalador”, sirve para marcar la página en la que te quedaste sin necesidad de doblar las hojas, hacer anotaciones raras o confiar en tu memoria, que a veces es más traicionera que el Chapulín Colorado en un partido de ajedrez.
Es como un “¡Síganme los buenos!” para tus ojos, que te lleva directo al punto donde dejaste de leer sin necesidad de buscar como el Chavo cuando pierde su torta de jamón.
¡Eso, eso, eso!
#eeeeee